Manipulación

¿Se puede controlar la influencia de las encuestas electorales?: Caso Bolivia, referéndum 2016

El 21 de febrero de 2016 se llevará a cabo la consulta ciudadana para la modificación del artículo 168 de la Constitución Política del Estado, para habilitar la segunda reelección de un binomio presidencial. La publicación de las encuestas de cara al referéndum representa para los medios de comunicación (radio, tv, prensa escrita) su tradicional función informativa, además de crear espacios de debate en torno a los resultados de estas encuestas.

Los medios de comunicación tradicionales ostentan el título de informadores, resultado de una tradición periodística, por un lado, mientras por otro, no pueden escapar de su tendencia o línea que caracteriza a cada medio de comunicación, notable en los formatos que utilizan para trasmitir esa información (tipo de gráficos, uso de porcentajes, colores, clasificación de los porcentajes, programas o secciones en las que se mostraran los resultados, titulares, moderadores, etc.), por lo tanto, la edición es el producto de la suma de decisiones basadas en su línea o tendencia, que los ciudadanos vemos como información. Pero ¿Acaso está mal que ellos decidan como mostrarnos esta información? No, porque la edición es también una pedagogía que se utiliza para que la población pueda tener una idea clara de los resultados.

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Algunos medios de comunicación encargan estas encuestas y algunos las realizan ellos mismos. La realización y publicación de estas encuestas también es controlada por el Tribunal Supremo Electoral debido a la gran cantidad y variedad de resultados que en anteriores gobiernos se realizaban.

En este proceso de producción y control, es innegable la influencia que las encuestas ejercen en la población. Sin embargo, esta influencia no es controlada, pero sí manipulada en distintas proporciones y en diferentes partes del proceso (planificación de la encuesta, publicación, debate político) que conlleva la publicación de una encuesta. Quienes tratan de manipular más los resultados de las encuestas son los políticos a través de sus discursos de análisis. Este “análisis” ya esta mediado por lo que se desea construir/destruir en la imagen del votante. En el caso actual entre un “Sí” y un “No”, el gobierno del MAS apoya el “Sí”, mientras la oposición apoya el “No”. Cuando la construcción de esta imagen se polariza, se crea un posible escenario para la conocida guerra sucia al mejor estilo americano, porque difícilmente se dará hacia la destrucción de varias personalidades, sino que se concentrará en la destrucción de uno solo. En el caso de referéndum existe oposición pero no un opositor identificable para un contraataque de parte del gobierno el cual es evidentemente atacado (denuncias públicas de corrupción y tráfico de influencias).

La manipulación de la influencia es difícilmente medida, porque un discurso que buscaba votos a favor puede generar un efecto adverso, al igual que un discurso que buscaba votos en contra puede generar votos a favor. La calidad de un discurso depende de sus argumentos, a su vez los argumentos dependen de la veracidad de los hechos que lo sustentan. Las encuestas sí pueden ser manipuladas, pero si esto se diera el objetivo principal no es manipular la información sino el efecto que puede provocar ésta información, porque un estudio será utilizado como un hecho o la fotografía representativa de una población que ya ha “decidido” su voto sobre la cual se sustentará un discurso. Por lo tanto, la influencia de las encuestas se debe a lo que antecede a la publicación de los resultados y no es un fenómeno que se estudia después de conocerse los resultados solamente.

En fin, mientras sigo viendo las encuestas en mi país y sus distintos formatos, los cuales me apasiona observar, noto el cambio paradójico del significado que ha adquirido el “Sí” de color verde que un tiempo antes representaba otro movimiento local de Santa Cruz cuando apoyaban el “Sí” a la Autonomía Departamental, liderado mayormente por actores de la actual oposición que ahora apoyan el “No” a la segunda reelección. La construcción social de los símbolos suele cambiar mientras éstos se quedan mudos ante su uso y su manipulación.